La logística portuaria española entra en una nueva etapa, marcada por el cada vez más relevante papel de los puertos en las cadenas de suministro y por un contexto internacional más incierto. El principal reto ya no es únicamente mover un mayor volumen de mercancías, como ocurría hace unos años, sino garantizar que estas circulen de manera eficiente y previsible por todos los eslabones de la cadena logística. Durante las últimas décadas, el crecimiento del tráfico se ha afrontado principalmente mediante la ampliación del espacio en los muelles, la construcción de terminales adicionales y el refuerzo de infraestructuras físicas. Estas líneas de actuación han sido clave para reforzar la posición del sistema portuario español, pero el contexto actual exige ir más allá.