Era el año 2018 y un grupo de socios liderados por Ocean Capital Partners (OCP) identificó una oportunidad que suponía poner en marcha un proyecto desde cero: convertir Málaga en una marina de hibernaje de referencia en el turismo de embarcaciones de grandes esloras. Conseguirlo no iba a ser una tarea fácil. Málaga, a pesar de su crecimiento como ciudad en los últimos años, no estaba aún en el radar de los armadores y capitanes de superyates como posible marina de destino.