La energía eólica marina se perfila como un auténtico revulsivo para el sistema portuario español, no solo desde el punto de vista energético, sino también logístico, económico y reputacional. Su desarrollo traerá consigo un aumento estratégico del tráfico de mercancías, que podría oscilar entre las 72.000 y el millón de toneladas adicionales hasta 2030, dependiendo del grado de despliegue que finalmente se alcance.