La logística portuaria española entra en una nueva etapa, marcada por el cada vez más relevante papel de los puertos en las cadenas de suministro y por un contexto internacional más incierto. El principal reto ya no es únicamente mover un mayor volumen de mercancías, como ocurría hace unos años, sino garantizar que estas circulen de manera eficiente y previsible por todos los eslabones de la cadena logística. Durante las últimas décadas, el crecimiento del tráfico se ha afrontado principalmente mediante la ampliación del espacio en los muelles, la construcción de terminales adicionales y el refuerzo de infraestructuras físicas. Estas líneas de actuación han sido clave para reforzar la posición del sistema portuario español, pero el contexto actual exige ir más allá.
El sistema portuario español y la industria naval atraviesan una etapa de transformación clave para su futuro a medio y largo plazo en la economía europea. El panorama global actual, caracterizado por tensiones geopolíticas, la revolución de las rutas marítimas y una política industrial europea más activa, con un peso creciente del sector de la defensa, está afectando de forma directa al empleo y en la actividad económica en este ámbito. En consecuencia, la red portuaria refuerza su papel no solo como nodos logísticos, sino como espacios donde se concentra cada vez más actividad industrial y se genera empleo de mayor valor añadido.
España entra en una nueva etapa de defensa naval, muy distinta a la de los últimos años. En este giro influyen factores como un entorno internacional más incierto y los nuevos compromisos adquiridos en el marco de la OTAN, que están llevando a los países miembros a reforzar sus programas de industria de defensa. En este contexto, durante los últimos meses se está produciendo una intensa actividad en la modernización de las infraestructuras de las bases navales españolas. La Plataforma de Contratación del Estado refleja un incremento de las licitaciones vinculadas a la redacción de anteproyectos, proyectos constructivos y asistencias técnicas. El objetivo es adecuar muelles, calados, servicios y capacidades logísticas.
Las disrupciones en las rutas del tráfico mundial, la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas, entre otras circunstancias, siguen poniendo a prueba la capacidad de adaptación de los puertos españoles. A este tablero algo convulso se suman las exigencias derivadas de la transición energética europea, la necesidad de avanzar en digitalización y la presión creciente de otros enclaves portuarios internacionales. Además, la ciberseguridad y el refuerzo de la cadena logística, especialmente la que empieza y termina en los puertos, se han convertido en prioridades ineludibles para el año 2026.
El sector portuario internacional atraviesa hoy en día una etapa de profunda transformación. A los vaivenes que impone la incertidumbre geopolítica se suman las exigencias derivadas de los ambiciosos objetivos de descarbonización y transición energética. Al mismo tiempo, el movimiento de mercancías y pasajeros se ha intensificado y diversificado, con lo que también se ha potenciado el papel de los puertos. En este escenario cobran relevancia las terminales multipropósito o polivalentes, ya que están pensadas como espacios portuarios flexibles en los que distintos tipos de carga o pasajeros conviven dentro de una misma infraestructura que se va transformando.
A día de hoy, y en pleno siglo XXI, las mercancías que circulan por España lo siguen haciendo, en su inmensa mayoría, por la red de carreteras. La modalidad del transporte de mercancías por ferrocarril aún es muy residual en territorio nacional y, por lo tanto, también lo es su conexión con nuestra red portuaria. En España, más del 95% del transporte terrestre de mercancías se realiza por carretera frente al 80% de media europea.
Los puertos de Arabia Saudí son el corazón de las rutas comerciales globales gracias a su ubicación estratégica entre Oriente y Occidente. Con un papel protagonista, no solo a nivel logístico sino también en el plano geopolítico, tienen acceso tanto al Mar Rojo como al Golfo Pérsico y se sitúan a lo largo de los principales corredores marítimos, conectando Asia, África y Europa.
Los puertos marítimos se encuentran inmersos en una transformación global a todos los niveles propiciada por la digitalización. Se trata de un viaje -ya iniciado- cuyo objetivo es la creación de una red de puertos inteligentes en todo el mundo. Pero el camino hasta el destino final no está exento de complejidades, ya que muchos actores del sector se cuestionan la necesidad de desarrollar una estrategia conjunta a nivel global que permita armonizar esfuerzos para llegar a buen puerto.
Era el año 2018 y un grupo de socios liderados por Ocean Capital Partners (OCP) identificó una oportunidad que suponía poner en marcha un proyecto desde cero: convertir Málaga en una marina de hibernaje de referencia en el turismo de embarcaciones de grandes esloras. Conseguirlo no iba a ser una tarea fácil. Málaga, a pesar de su crecimiento como ciudad en los últimos años, no estaba aún en el radar de los armadores y capitanes de superyates como posible marina de destino.
El transporte marítimo en España está atravesando una etapa crucial con la entrada en vigor de la nueva normativa ambiental impulsada por la Unión Europea, cuyo objetivo principal es enfrentar el cambio climático y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. En este contexto, la incorporación del transporte marítimo al Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS, por sus siglas en inglés) marca un hito importante en la estrategia europea de descarbonización. Sin embargo, este paso adelante no está exento de retos significativos para un sector que se enfrenta a la necesidad de adaptarse a un panorama regulatorio más exigente y a la competencia de los puertos extracomunitarios.
Desde enero de 2024, los grupos navieros se han visto obligados a desviar sus buques alrededor del Cabo de Buena Esperanza, con un impacto considerable en varios aspectos clave del transporte marítimo: los contenedores pasan unos 10 días más de media de tiempo en ruta, con la consecuente falta de disponibilidad y el aumento de los costes operativos; y la elección de rutas alternativas está cambiando tanto los mapas como las dinámicas del comercio global.
La industria náutica está experimentando un crecimiento sin precedentes y, por lo tanto, la demanda de servicios de ‘refit’ aumentará en los próximos años. En este análisis de OCP destacamos la importancia de que varaderos y marinas deportivas potencien sus sinergias y de que se adapten rápidamente a las demandas del mercado. El objetivo ha de ser proporcionar nuevos servicios que cubran las cada vez más amplias necesidades de la flota emergente de megayates.
Las Islas Galápagos, situadas a más de 1.000 kilómetros del continente, se enfrentan a problemas de desabastecimiento puntuales, ya que no cuentan con la infraestructura portuaria adecuada, ni tampoco con una red de transporte eficiente dentro del archipiélago. El rompecabezas se complica por la necesidad de respetar una biodiversidad única en un territorio considerado como un paraíso natural. En OIM hemos asumido el reto de diseñar una solución para este desafío tras ser seleccionados por la CAF, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, para mejorar la logística hacia las islas y dentro de ellas. Como resultado, nuestra hoja de ruta garantiza el desarrollo de un transporte seguro y eficiente tanto para la carga, como para respetar el ecosistema de Galápagos.
La industria de cruceros ha superado las expectativas tras alcanzar una cifra de pasajeros histórica y marcar un nuevo récord de llegadas en España. Gracias al resurgir del turismo tras la pandemia, la marca registrada en 2019 fue superada incluso antes de concluir 2023, un hito que confirma el empuje del sector. Estos datos reflejan un crecimiento sustancial en la demanda de cruceros, motivado por factores que explicaremos en este informe. Además, con la incorporación a la industria de 14 nuevos buques de crucero en este 2024, se espera que se mantenga esta tendencia creciente.
La Ley de Movilidad Sostenible, tal y como se planteó hace unos meses, promete ser el impulso definitivo para promover la descarbonización y digitalización del transporte marítimo y de las infraestructuras portuarias. Su objetivo es garantizar un sistema más sostenible mediante la reducción de gases de efecto invernadero a la atmósfera, para lo que se deberá contribuir al uso y suministro de energías alternativas en los puertos de cara a cumplir con las metas recogidas en el Marco de Acción Nacional de Energías Alternativas en el Transporte.
La electrificación de los muelles y permitir que los buques se puedan enchufar a la red eléctrica terrestre hace posible abordar un desafío ambiental, pero también mejorar la contaminación acústica e impulsar las inversiones. Abordar de manera eficiente y coordinada esta estrategia no solo justificará los beneficios medioambientales de estas operaciones, sino que también propiciará que el plan sea más rentable desde una perspectiva económica.
OCP analiza la última modificación legislativa que posibilita prorrogar la vigencia de las concesiones más antiguas en el sector portuario. Con la entrada en vigor de la Ley 13/2023 se corrige la interpretación literal de la normativa y las concesiones otorgadas antes de 1992 cuentan con la opción de pedir prórrogas de sus concesiones por un periodo de hasta 50 años e incluso, en algunos casos, de hasta 75 años.
En OCP hemos elaborado un informe sobre las oportunidades y retos que supone el desarrollo de la eólica marina para el sistema portuario español. Nuestro país aspira a convertirse en un referente europeo en esta tecnología, dado su ‘expertise’ en renovables, pero también gracias al avance que conllevan las estructuras flotantes. En España se desarrollarán 12 GW de energía eólica –marina y terrestre- hasta 2027, una cifra que supondrá un 12% de contribución respecto a toda la potencia instalada en la Unión Europea.
OCP realiza un análisis de las principales variables estadísticas que componen el tráfico portuario en España. El movimiento en los puertos españoles continúa su proceso de recuperación tras el parón impuesto por el Covid y las tensiones geopolíticas. Los datos de mercancías y pasajeros mantuvieron el pulso durante 2022 y se registraron mejoras considerables con respecto a 2021, año en el que los efectos de la pandemia aún se dejaban notar en el sector.
OCP ha publicado un análisis en el que valora el Marco Estratégico del Sistema Portuario de Interés General aprobado recientemente por el Gobierno. El nuevo Marco dibuja una hoja de ruta clave para el sector y marca unos objetivos tan ambiciosos como necesarios. No obstante, también plantea importantes desafíos, tanto en las áreas de digitalización y conectividad, como en la protección del medio ambiente y la mejora de la gobernanza.